Queremos un reconocimiento porque Somos Grado

Mañana a las 12 en la Plaça Universitat de Barcelona, está convocada una manifestación en contra de la sentencia del Tribunal Supremo. Hace ya unos meses, nos sorprendimos mucho al leer que las escuelas superiores de enseñanzas artísticas, ya no podrían impartir los títulos de Grado en su especialidad. Poco más se ha oído sobre este tema en los medios de comunicación pero, cierto es, que desde las propias escuelas no se ha parado de trabajar desde ese mismo momento.

Como ex-alumnas de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Catalunya (ESCRBCC) queremos escribir esta entrada para mostrar nuestro descontento y explicar un poco el por qué de todo esto. Nosotras vivimos ese impás desde dentro. El año que terminamos nuestros estudios, empezó el primer curso de Grado en la escuela, fruto del esfuerzo que todo el equipo docente había llevado a cabo durante tanto tiempo. Por eso nos creemos en el deber de llamar la atención sobre este tema y más cuando mañana nos encontraréis manifestándonos junto a nuestros compañeros de profesión.

Las enseñanzas artísticas -danza, diseño, arte dramático, restauración, etc.- han “gozado” desde hace mucho tiempo de una curiosa duplicidad. Por un lado, se impartían en los centros universitarios como diplomaturas, licenciaturas o segundos ciclos, según si eran 3, 4 o 2 años. En las escuelas superiores, por otro lado, se ofrecían este tipo de titulaciones con la denominación de Técnico Superior. En el caso de los estudios de Restauración, se cursaban 3 años con una clarísima -y valiosísima- orientación práctica y científica que les otorgaba un gran reconocimiento entre los profesionales del sector. Con la entrada de la reforma educativa, que convertía las licenciaturas en grados, se trabajó muy duro desde estos centros para conseguir el estatus que merecen.

Como muchos sabréis, un Técnico Superior nunca puede estar por encima de un Licenciado -en lo que al campo laboral se refiere- ya que se considera una titulación inferior a esta última. De esta forma, aún cuando un restaurador formado en una escuela superior, ejerce su profesión con unos conocimientos mucho amplios y especializados a sus espaldas, un Licenciado en Bellas Artes con especialización en Restauración, siempre gozará de una posición mejor. Basándonos en la propia experiencia profesional y en los comentarios de Restauradores que llevan muchísimos años dedicando su vida a ello, los Técnicos Superiores trabajamos mejor que los “especializados” licenciados en Bellas Artes. Con esto no queremos abrir una brecha a una polémica que en nuestro ámbito profesional siempre ha estado presente -ni mucho menos generalizar, de todo hay en todas partes-, sólo pretendemos exponer las bases al problema actual. Lo que no se puede negar es que, el acceso a las escuelas superiores, se restringe a través de exigentes pruebas de acceso donde el futuro alumno debe demostrar su capacidad para este tipo de estudios, cosa que en las universidades no existe y basta con superar la nota de corte.

Con todo esto, el hecho de que los centros universitarios y las escuelas superiores pudieran impartir una misma titulación de Grado, viéndose desde un amplio sector profesional, más preparados a los titulados de estas últimas, provocó que en algunas universidades, se sintieran amenazados ante esa equidad que proponía la reforma educativa. Pero, había una brecha legislativa muy importante en este proceso en el que repararon desde una universidad española: Mientras que las enseñanzas superiores universitarias son reguladas por la LOU -Ley Orgánica de Universidades-, las escuelas superiores lo están por la LOE -Ley Orgánica de Educación- que resulta ser la misma que la de las escuelas de enseñanza secundaria. Así como en la primera, se recoge un artículo sobre las titulaciones de Grado, en el que se nombran las escuelas superiores como propias para impartir también este mismo nivel de titulación, en la LOE no aparece. Este pequeño descuido ministerial al adaptarse al Plan Bolonia, fue el que aprovecharon varias universidades españolas para reclamar la supresión de los estudios de grado en las escuelas superiores de enseñanzas artísticas y seguir gozando se esa ventaja sobre ellas.

Desde que se hizo público el fallo de Tribunal Supremo, entre el disgusto y la incredulidad de los miembros de estas escuelas, no han cesado de moverse informando a alumnos y ex-alumnos sobre qué ha pasado y qué soluciones proponen. No olvidemos que hay muchísimos chicos y chicas matriculados para obtener una titulación de grado que ahora mismo viven con incertidumbre su futuro académico y profesional. Para los ya titulados, como nosotras, el asunto nos afecta indirectamente, ya que se estaba preparando un curso puente para poder equiparar nuestros estudios a las titulaciones actuales.

La intención con esta entrada era, simplemente, señalar un problema que afecta a más de 17000 alumnos en toda España y que demandan un mayor y merecido reconocimiento. No olvidemos, sobretodo, que en el resto de Europa se imparten las titulaciones de grado tanto en universidades como en escuelas superiores y tanto que buscamos seguir los pasos del viejo continente en todo, ya podría ser también en esto.

Las carrozas fúnebres en Btv

El pasado día 10, BTV emitió en sus informativos un pequeño corte sobre la restauración de las carrozas fúnebres de Sancho d’Àvila. En él aparecen nuestra jefa de equipo Gemma Torra y nuestra coordinadora Elisabeth, quien explica un poco los trabajos que llevamos a cabo. Además podréis ver una buena muestra de por qué merece la pena ir a visitarlo a su nueva ubicación -os avisaremos cuando esté, de nuevo, abierto al público- en el cementiri de Montjuïch.

Lo podéis ver en este enlace.

Madonna della Seggiola

Imagen

Ya tenéis disponibles algunas fotos del proceso de restauración de una Madonna della Seggiola que terminamos tan solo unos días atrás. Las podéis encontrar en la pestaña Nuestro trabajo que os recomendamos visitéis, porque el resultado es espectacular!

Estamos preparando nuevas entradas que verán la luz en los próximos días, cuando dispongamos de un poco de tiempo. Estad atentos!

El Pommersche Kunstschranke y sus maravillas

Ayer asistí a la primera sesión del curso “El mueble histórico” que se imparte entre el CRBMC y la Escuela de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Catalunya y ya volví a casa con la intención de escribir una entrada sobre este tema tan interesante como desconocido.

A parte de los fundamentos teóricos impartidos, la ponente, Mònica Piera, nos hizo reflexionar a los asistentes sobre la importancia que tienen estos objetos y como han sido “apartados” de la historia del arte en muchas ocasiones. Siendo creados para una función determinada, los muebles, no sólo se adaptan a las modas del momento sino que evolucionan según las necesidades sociales de los individuos. Muchas veces, cuando vamos a un museo y nos encontramos con un mueble, lo observamos, pensamos “qué bonito” y seguimos adelante hasta toparnos con alguna obra que conozcamos o de la que podamos sacar una lectura estética determinada. ¡Y cuántas cosas nos perdemos! La museología, a veces falla en la presentación de estos objetos y nos obliga a ignorarlos porque desconocemos toda la historia que llevan detrás. Quizás porque no van firmados, quizás porque nadie nos explica nada de él o quizás porque, para muchos, el museo es una experiencia puramente estética y el mueble va mucho más allá de esto.

Uno de los ejemplos más claros son los llamados cabinets. Para los que desconozcáis esta tipología, una breve descripción:

“Mueble de caja consistente en un conjunto de repisas, cajones pequeños o casilleros, confrontados por una o más puertas, e ideados para almacenamiento y algunas veces la exhibición de objetos pequeños.”

Este mueble fue creado, en un principio, para que el propietario guardara en su interior objetos de valor y documentos importantes. Lo llevaban con ellos allí dónde fueran y por eso, la mayoría de ellos tienen una apariencia muy ruda en su exterior aunque, cuando se abren las puertas, los compartimentos se descubren decorados con una extrema delicadeza. Sin embargo, con el tiempo, se fueron transformando en cajas de maravillas -sobretodo en el sur de Alemania durante el siglo XVII- y el artesano que lo realizaba, incluía en su interior objetos únicos escondidos en los diferentes compartimentos, para que el propietario no sólo disfrutara descubriendo las sorpresas que había allí guardadas, sino también para que presumiera ante sus semejantes de su sabiduría y riqueza. Podríamos decir, pues, que los cabinets acaban siendo un objeto de prestigio social y por ello lo visten con materiales caros para convertirse en un objeto de lujo perdiendo su función original.

Seguramente os hayáis topado con alguno de ellos en alguna sala y os hayáis quedado poco más que indiferentes ante esa pieza. Esto es porque, por cuestiones museográficas, se suelen exponer cerrados y de esta forma pierden todo el sentido y la gracia.

Uno de los ejemplos más increíbles es el cabinet Pomerania o Pommersche Kunstschrank (Del alemán: Kunst = arte, Schrank = armario). Aunque no se conserva completo -fue destruido en 1945 durante la Segunda Guerra Mundial y sólo se guardan los objetos que se incluyeron en él- sí que se conoce su historia . La mujer del duque Felipe II de Pommerania quería encargarle a un artesano una cajonera para poder exhibir su poder. Un avispado “comercial” (para que nos entendamos) la convenció a ella y a su marido de que con un cabinet, no sólo podría demostrar su riqueza y poder, sino que, además, presumiría de sus conocimientos en diferentes áreas del saber gracias a los objetos que se escondían previamente en él.

Pommeresche Kunstschranke

Su construcción fue dirigida por Philipp Hainhofer -un patricio Augsburgués auténtico representante del gusto de la época- y realizada por Ulrich Baumgartner en 1617 y participaron más de 30 artesanos y artistas para cada una de las 300 curiosidades que guardaba ese cabinet. Se incluyeron cajas musicales, objetos de tocador, sustancias químicas, prensas, instrumentos médicos, materiales para escribir y dibujar, medidas y pesas y juegos.

Pintura de la época donde se muestra la escena de presentación del Pommeresche Kunstschranke a Felipe II y a su mujer.
Los personajes en primer plano, hasta el final de la escalera, fueron los artistas y artesanos que participaron en su construcción.

Como curiosidad -sin que tenga mucho a ver con el tema que nos ocupa- os diré que, si observáis esta pintura, comprobaréis que los únicos que aparecen sentados son los duques de Pomerania. Esto es porque, hasta el siglo XVIII, las sillas eran un símbolo de poder y riqueza, situando a sus propietarios en un nivel social más alto, reafirmándolo y demostrándolo al resto. Si tenéis en la cabeza los antiguos tronos y asientos -no necesariamente los que pertenecían a la realeza-, ninguno de ellos está tapizado y su apariencia es muy rica en decoración pero nada confortable. Y es que no eran concebidos para la comodidad de su propietario, como pensamos ahora- sino porque cuánto más incómodo, más rígida sería la postura y más poder se demostraba.

Retrato de Felipe el Próspero por Diego Velázquez

Finalizo la entrada de hoy con esta imagen de Felipe el Próspero retratado por Velázquez para ilustrar un poco más esto que os acabo de comentar. En la pintura de corte de los Áustrias, siempre escogían aquellos objetos que mejor les representaban y en todos y cada uno de ellos aparecen o mesas o sillas o ambos. En ésta en particular, toca la silla como diciendo “yo tengo derecho a sentarme” o lo que sería lo mismo que decir “yo tengo poder”. Con las mesas pasa exactamente lo mismo porque el “derecho a firma” no puede ser un símbolo más claro de estatus.

Espero que esta entrada os haga mirar de otra forma esos objetos tan cotidianos e intentaré seguir escribiendo sobre éste tema, porque realmente ha sido un gran descubrimiento de curiosidades sobre las costumbres, las modas y las técnicas.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 378 seguidores