Bruegel, de un oscuro pasillo a el Museo del Prado

Dos años atrás, el director adjunto del Museo del Prado, visitaba la casa de una de las ramas de la familia Medinaceli. Su objetivo era otra pintura pero hubo una en particular que llamó su atención: parecía un Bruegel. Esta semana se ha puesto fin al viaje de El vino de la fiesta de San Martín que, durante siglos olvidada entre pasillos, lotes de herencias y restaurada en varias ocasiones por manos inexpertas, ahora colgará junto a sus semejantes en el Prado. Sigue leyendo